El caso de Alejandra del Moral ilustra una transición que muchos consideran pragmática, pero difícil de justificar políticamente. Luego de competir como candidata de la alianza PRI-PAN-PRD en 2023, hoy su nombre suena dentro de Morena para una posible candidatura en Tultitlán.
Su participación en eventos del partido y su cercanía con Higinio Martínez han sido vistas como parte de acuerdos internos, más que como un respaldo ciudadano. Este giro, lejos de fortalecer su perfil, alimenta críticas sobre incongruencia y oportunismo.
El contexto de su incorporación al gobierno federal refuerza la idea de que su trayectoria responde a cálculos políticos antes que a principios.